Iluminación en monumetos ¿Aliada o enemiga?

La luz es una radiación que se propaga en forma de ondas perceptibles por el ojo humano. La iluminación implica ciertos efectos luminosos, tanto prácticos como decorativos. Así, existen dos tipos de iluminación: con luz natural y artificial, que inciden en el patrimonio inmueble, es decir, los edificios; o mueble, que abarca pinturas, fotografías y esculturas.

El Sol refleja sus rayos sobre edificios históricos que forman parte del patrimonio cultural y podrían ocasionar su desgaste.

“En el patrimonio inmueble, que son los edificios, la exposición solar afecta a la pintura, las puertas y cualquier parte de la construcción que no esté hecha de piedra. Los daños se pueden resarcir, pero se afectaría a la pieza con la intervención”, mencionó Mariano Torres Trueba Merlos en una charla organizada por el Museo de la luz.

“La tecnología ha ido avanzando para mejorar estas obras y el patrimonio que tenemos presente. No podemos negar que la iluminación nos ha ayudado a tener una mejor apreciación y uno de los beneficios es la derrama económica que deja el turismo, pero tenemos que tener una conciencia de cómo utilizarla”, sostuvo Trueba Merlos.

ILUMINAR Y PRESERVAR LA CAPITAL

El exterior de los edificios de la Ciudad de México se ha iluminado de rosa para rememorar la lucha contra el cáncer de mama, de azul para la visibilización del autismo, de violeta por el 8 de marzo. Además de las luces conmemorativas, el alumbrado decorativo en las celebraciones patrias y decembrinas es característico.

A finales de diciembre de 2018 el gobierno capitalino utilizó focos con tecnología led, lo que permitió una mayor iluminación y el ahorro de energía en 90 por ciento con relación a las bombillas incandescentes.

El Gobierno de la Ciudad de México también se ha en cargado de los trabajos de iluminación de las fachadas principales de la Catedral Metropolitana y el Sagrario Metropolitano. A través del Fideicomiso Centro Histórico (FCHCM) y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha seguido los criterios internacionales relativos al cuidado de edificios emblemáticos.

Por ejemplo, la iluminación de la Catedral se realiza únicamente mediante proyección desde la vía pública, sin colocar elementos adosados a las fachadas o sobre las cubiertas y torres, sostiene información oficial de estos organismos.

Las luminarias artísticas utilizan tecnología led que reduce el consumo energético, además de favorecer el control de la luz que se proyecta hacia las fachadas para evitar distorsionar la arquitectura. Dado que el sistema de iluminación está controlado electrónicamente, pueden programarse acentuaciones para celebrar fechas emblemáticas

Desde 2013 llegó a las calles del Centro Histórico el Festival Internacional de las Luces en México (Filux). Las proyecciones, esculturas de luz, instalaciones, la iluminación arquitectónica y con velas y el mapping no llegaron a la Ciudad de México en 2018. Las razones no se dieron a conocer por los organizadores ni por las autoridades capitalinas. Trueba Merlos advierte que en cualquiera de las ediciones debió hacerse un estudio acerca del impacto que causó la iluminación en los edificios históricos.

“Secretarías, como el caso de Cultura de la Ciudad de México, dicen que sí usaron los más altos estándares científicos, pero no existe la certeza, a veces sólo se guían por el renombre de los artistas que van a participar”.

En enero del 2012, el INAH, diseñadores industriales y de iluminación, arquitectos, restauradores, urbanistas y paisajistas crearon la Carta de Taxco, un reglamento para regularizar las propuestas sobre la iluminación nocturna. Conforme a este documento, debió existir una investigación profunda para el conocimiento del inmueble y del lugar.

FOTOS SIN FLASH, POR FAVOR

La prohibición de flash en los museos forma parte de la protección al patrimonio mueble. El uso del color blanco permite reflejar mejor la luz y es otra forma de conservarlo a partir de la curaduría.

“El flash es un acelerador de envejecimiento por la ruptura de los pigmentos y degradación del material del que está compuesta una obra, por una ráfaga de luz. La descomposición va a ser gradual, pero es importante que si la indicación prohíbe su uso, hagamos caso”, comentó Trueba Merlos.

El disparo de una cámara con flash no causa un daño visible. Éste se refleja debido a la concurrencia que pueden tener los museos. De ahí la importancia de cuidar las piezas, ya que su pérdida también implica al conocimiento e historia de la humanidad.

“Una restauración tarda en hacerse y no es algo que pueda hacer cualquiera, además de ser muy costosa porque no es recomendable utilizar materiales nuevos”, advierte Trueba.

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